sábado, 8 de noviembre de 2008

GENERAL PORFIRIO DIAZ


El León de Oaxaca
Enfir. Educomentarios


NEOPORFIRISMO. Próximo el Día de Inicio de la Revolución Mexicana, este hecho representa la oportunidad oficial de exaltar a los héroes que fueron precursores, al que encabezó la sublevación, a los que sostuvieron el principio de " sufragio efectivo y no reelección", a los que reivindicaron a la Revolución Mexicana de la traición delahuertista, a los constitucionalistas y a los que forjaron la Revolución Institucional. Indudablemente, para todos los santones oficiales de la RM se les prodigarán loas, vivas y adulaciones, principalmente de parte de los beneficiarios de este movimiento social, el cual, cada vez está más distante de los principios básicos que le dieron origen y dando por establecido que la Revolución redimió al país de las infamias porfiristas, se llega a la conclusión de que México está reincidiendo con manifestaciones diferentes, en un neoporfirismo dispuesto ha rehacerse con los intereses correspondientes, del postergamiento en que lo hundió el movimiento armado de 1910.

EL SOLDADO DE LA PATRIA. Para José de la Cruz Porfirio Díaz Mori; Oaxaca 1830 - París 1915; causa de que se dieran las proezas bélicas del pueblo para liberarse de su dictadura, serán los vituperios agresivos de siempre, entre ellos, los de autócrata, dictador, déspota, personalista, asesino, cruel y analfabeto, entre otros más hirientes o más poéticos, según sea la conciencia y la cultura de quien lo aluda. Don Porfirio es el personaje más polémico de nuestra historia y esta columna no abriga el propósito de reproducir a quienes lo reprueban o los que lo enaltecen, sino de transcribir opiniones o hechos, que sean un punto de vista desapasionado de quienes lo han investigado, principalmente enfocado al personaje mítico o humano, al que nadie le regatea el reconocimiento de su condición de héroe o de hombre y por tanto, se le debe incorporar al “panteón de lo augusto”. Además de polémico, Porfirio Díaz es un personaje deslumbrante como militar, como estadista y en muchos aspectos políticos, en él sobresale, el “hombre disciplinado e intuición nata, el enemigo invencible, el militar de convicciones y de una inquebrantable fuerza de voluntad y templanza” . Ante los embates de sus enemigos, sus defensores lo escudan con el epíteto que los desarticula: Porfirio Díaz: “el soldado de la patria”.

OFRENDA A LA PATRIA. Nació en Oaxaca el 15 de septiembre de1830. A los 13 años estuvo en una escuela pública. Estudió en el seminario, por influencia de Juárez lo abandonó e ingreso a la carrera de leyes en el Instituto de Ciencias y Artes y sostuvo sus estudios como bibliotecario. Influenciado por uno de sus profesores, de que era deber de los mexicanos defender el territorio nacional invadido por los norteamericanos, a los 16 años, Porfirio Díaz, congregó a algunos de sus condiscípulos y al frente de ellos, se dirigió al Gobernador del Estado para ofrecer sus servicios como una "ofrenda a la patria". Mucho se ha dicho que Porfirio Díaz era un hombre inculto, cosa totalmente falsa, pues además de tener una sólida base académica recibida en el seminario, Porfirio Díaz era una persona muy disciplinada y responsable, de modo que siempre fue un brillante estudiante y un distinguido masón. En la masonería Porfirio Díaz llegó a ocupar el grado 33, el nivel más alto, y fundó la logia "Cristo No. 1" que actualmente es considerada una de las más antiguas de Oaxaca. El nombre masónico de Díaz fue el de "pelícano". Aquioaxaca.com

APASIONADO, AMOROSO Y NO MUY FIEL. En su vida sentimental Porfirio Díaz también fue un hombre apasionado con sus mujeres, amoroso con sus hijos y no muy fiel con sus esposas. En 1867 desposó a una sobrina llamada Delfina Ortega Díaz, hija de su hermana Manuela Díaz, fruto de esta unión nacieron una niña llamada Luz y un varón llamado Porfirio. Se dice que su gran amor fue una mujer de Tehuantepec llamada Catalina Romero que según cuenta la anécdota un día lo escondió debajo de su falda cuando era perseguido por sus enemigos. Díaz aun siendo Presidente le daba especial consideración y dice la leyenda que mandó que el ferrocarril pasara al lado de su casa. En 1881 se casó con Carmelita Romero Rubio de 17 años, que fue su esposa hasta su muerte y con quien vivó en matrimonio 33 años. Aquioaxaca.com

YO SOY UN SOLDADO. La vida militar de Porfirio Díaz fue apasionante, tuvo mas aciertos y victorias que derrotas, las más de las veces sus batallas fueron en condiciones adversas en armamentos y contingentes y su valor, inteligencia y capacidad le hicieron ser temido y respetado por sus adversarios al respecto Krause afirma: Díaz, es implacable en la victoria, no acepta críticas y fusila con liberalidad a sus prisioneros. Se vuelve experto en escaramuzas, en ataques súbitos, en emboscadas. Pero sobre todo, se afina su instinto de manejar hombres, de adivinar pasiones y ambiciones, y de aprovecharlas:
En 1860, a los 30 años, sale por primera vez de Oaxaca. Había librado ya 12 batallas -fieras aunque no siempre victoriosas- contra las fuerzas conservadoras, suficientes para que desde Veracruz el presidente Juárez exclamase: "Díaz es el hombre de Oaxaca."
Después de los asesinatos de Tacubaya y los de Leandro Valle y Melchor Ocampo, define su destino en unas palabras que pronuncia ante el Congreso: "Yo soy un soldado. Pido permiso para ir a pelear." El general González Ortega reconoce entonces su valor y su iniciativa y le concede el grado de general de brigada, aunque no sin señalar su carácter rebelde frente a cualquier superior. Enrique Krauze, Místico de la autoridad. Porfirio Díaz. FCE, México, 1992.

EL MESTIZO APOYA AL INDIO. Gracias a los principios recibidos en la masonería siempre luchó por la causa liberal y le ocasionó trascendentes derrotas a los conservadores y a los franceses en su intervención en México. El Soldado de la Patria intervino en tres guerras: la Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848); la guerra civil (1858-1860) entre liberales y conservadores, llamada Guerra de la Reforma, en la que apoyó la causa liberal de Benito Juárez y la guerra en contra de la intervención francesa (1863-1867) en contra de Maximiliano I de Hamsburgo. Tres guerras en las que tuvo ocasión de dar pruebas de enorme valor, bizarría y heroísmo, de modo que con poco más de treinta años ya se había convertido en un glorioso general.

PELEAR POR LA PATRIA. En 1853, Porfirio Díaz nuevamente se alista en el ejercito “para pelear por la patria” y apoya a Don Juan Alvarez , quien proclamó el Plan de Ayutla al rebelarse contra Antonio López de Santana que en ese año vendió el territorio de La Mesilla a los USA, el cual ocupaba por undécima vez la presidencia de la república.

LA BATALLA DE PUEBLA. Los emisarios de España e Inglaterra llegaron a un acuerdo y se retiraron; pero no así los de Francia, cuyos soldados, violando su compromiso, avanzaron sobre el punto de observación donde estaba Porfirio Díaz y lo atacaron por sorpresa. El general Ignacio Zaragoza ordenó la retirada hacia Puebla y Porfirio Díaz cubrió la retaguardia, de manera que fue su tropa la que cambió los primeros disparos con los invasores. El 5 de Mayo de 1862, rechazados los invasores en los fuertes de Loreto y Guadalupe, cargaron duramente sobre la línea de Porfirio Díaz, quien logró detenerlos y los obligó a retirarse en desbandada persiguiéndolos luego hasta el anochecer, yendo esta acción más allá de las órdenes de Zaragoza.
DIA GRANDE Y DE GLORIA. En una carta llena de emoción que envió a su hermana Nicolasa el 10 de mayo, Díaz deja constancia como pocas veces lo hizo, de su capacidad militar, su valor a toda prueba, su inmenso patriotismo, su sensibilidad familiar y la confianza enorme que tenía en el soldado mexicano:
El día cinco del corriente llegó el deseado momento de sacudir los mamelucos colorados, y con el gusto rebosando a punto de ahogarnos comenzarnos el sainete a las once de la mañana y esto fue hacer carne hasta las seis de la tarde, que el enemigo comenzó a correr; hemos tenido pérdidas muy considerables, pero hemos matado muchos, muchos monsieures. (...) En fin, yo nunca había tenido más gusto ni día más grande que el día memorable 5 de mayo, día grande y de gloria.
(...) No hay soldados como los nuestros; que no nos cuenten batallas de Magenta, Solferino, Austerlitz y Crimea, que todas estas cruces y laureles han venido a adornar el pie de la bandera mejicana. Ruega a Dios que no me vuelva loco de gusto, da un abrazo a Delfina (... ) tu hermano que te quiere, Porfirio..

LIBERTAD O MUERTE. Hecho prisionero en Puebla, recibe reiteradas propuestas de unirse a Maximiliano, las cuales rechaza, afirmando en un escrito: “Yo no me he podido resolver a sufrir prisión por tiempo indefinido; busco indistintamente la libertad o la muerte; en mi situación actual y la de mi patria, me es igual". ¿Habrá en la historia de México otro militar mexicano que haya tenido tantas ocasiones de demostrar su gran cariño por la Patria?

LA BATALLA DE MIAHUATLÁN. Tuvo lugar el 3 de octubre de 1866. La topografía del lugar de la batalla y el conocimiento del terreno le dieron a Porfirio Díaz el triunfo, que después él mismo consideraría en sus memorias como la acción más estratégica y brillante que libró durante la Segunda Intervención Francesa en México, pues con sólo aproximadamente 1000 soldados derrotó al ejército francés, con más del doble de efectivos, mejor armados y entrenados que los soldados mexicanos. méxicodiplomatico.org

BATALLA DE LA CARBONERA. 18 de octubre de 1866. Después de 11 días de sitio, Díaz marchó al encuentro de los imperialistas dejando una guarnición sosteniendo el sitio. Los cañones imperialistas no pudieron evitar el avance de los soldados de Díaz, los cuales con el general al frente, luchan ferozmente casi sin rifles, con mosquetes, machetes o a puño limpio y así, pronto alcanzaron las posiciones enemigas desatando un combate cuerpo a cuerpo que en poco tiempo provocó la fuga de los intervencionistas. El combate duro aproximadamente una hora y culminó con la total derrota de los invasores, SEDENA.

EL LLORON DE ICAMOLE. El general Fuero salió de Monterrey con 700 hombres a enfrentársele. El 20 de mayo de 1876 Díaz se posesionó tras los cerros del puesto del Indio, en Icamole, del municipio de Mina. Fuero dispuso el ataque: por la derecha, con las fuerzas del general Ambrosio Conde. A la izquierda, las columnas de Julián Quiroga. La victoria favoreció a las armas lerdistas.
Es muy conocida la referencia de que Porfirío Díaz vertió algunas lágrimas de rabia o de impotencia, en esta derrota ganando el mote de "el Llorón de Icamole". También la de que, cuando con mofa recriminó a los jefes diciéndoles: "Pues no decían que los nuevoleoneses eran tan valientes"; Naranjo, uno de sus oficiales, le repuso de inmediato: "¿Acaso Quiroga es de Oaxaca?"

EL TRIUNFO DE LA REPUBLICA. Mientras el resto de las fuerzas republicanas sitiaban a Maximiliano y a algunos de sus principales generales en Querétaro, él decide evitar el auxilio a aquella plaza atacando Puebla, que se encontraba en manos de los conservadores y, al enterarse de que podían estar entre dos fuegos, pues el criminal Leonardo Márquez salía de la ciudad de México para hostigarlo, decide, la madrugada del 2 de abril de 1867, dar un poderoso asalto, tomar la ciudad de Puebla en un solo intento, capturar a todas las fuerzas ahí acantonadas y salir a enfrentar a Márquez, al que derrota en tres combates consecutivos. Después decide sitiar la ciudad de México y al rendirse sus ocupantes, toma posesión de la capital sin permitir que sus tropas saquearan y atropellaran la población. El 2 de abril de 1867 lograba en Puebla su victoria más importante: descabellar el Imperio

NUESTRO PORFIRIO. El General Díaz encabeza los festejos del triunfo de la república y entrega la ciudad de México. Enrique Krause, describe: el 15 de julio de 1867, un día lluvioso, el presidente Juárez entra a la capital y restaura la República. En el fondo, Díaz abriga la convicción de haber sido él, y no Juárez, el verdadero artífice de la victoria. Juárez piensa que el triunfo ha sido, más que de las armas, de la ley, pero no deja de referirse a aquel estupendo guerrillero como "nuestro Porfirio".

SEMBLANZAS DEL HEROE . Un célebre viajero francés, Charles Etienne Brasseur, se fija en él por primera vez: Su aspecto y su porte me impresionaron vivamente (...) ofrecía el tipo indígena más hermoso que hasta ahora he visto en todos mis viajes: creí que era la aparición de Cocicopij joven (sobrino de Moctezuma, último gobernante de Tehuantepec) o de Guatemozín, tal como me lo había imaginado a menudo. Alto, bien hecho, de una notable distinción; su rostro de una gran nobleza (...) seria de desear que las provincias de México fueran administradas por hombres de su carácter.

Laura Collin Harguindeguy en su trabajo de investigación histórica, Personajes De La Revolución Mexicana Transformados En Héroes Culturales Y Gemelos Míticos, lo describe como sigue: Viejo dictador apegado al poder. Un duro y aguerrido mixteca. Soldado experto en escaramuzas, de carácter rebelde ante sus superiores, implacable en la victoria. Capaz de mandar matar, traicionar o deportar, pues en política no tiene amores , ni odios. Como político es mal orador, cuando las palabras le faltan llora. El llorón de Icamole le apodan. Sustituye su inacapacidad de oratoria por una imagen seria, siempre en su papel, cuidando las formas, sin sonrisas: Es la esfinge... hasta por su color su origen. La expresión alude a la blanquización, de joven fue indio, de adulto chinaco y de viejo blanco. Pero esta imagen seria constituye un disfraz, pues el acostumbra disfrazarse. La costumbre de disfrazarse le permite en varias ocasiones huir de sus enemigos, una vez en el poder le sirve para personificar la autoridad. Por eso es reservado, silencioso, impenetrable, no muestra sentimientos, profundamente impaciente, odiaba las deliberaciones. Su estrategia era dividir para vencer. Ejercía el mando con el sentido paternal que originalmente caracteriza al indígena. En su momento, Bulnes lo defiende al señalar que "El buen dictador es un animal tan raro que la nación que posea uno debe prolongarle no solo el poder sino hasta la vida", ya después de su desaparición, Álvaro Obregón reconocerá que su único error fue envejecer.

EL MITO REVOLUCIONARIO. En la mitología de la Revolución Mexicana, Porfirio Díaz, es un personaje que adquiere un papel de gran relevancia que cumple una misión, que supera pruebas, que transgrede normas, que otorga bienes o instituciones y que tiene que pagar las consecuencias de haber sido un hombre que trascendió la historia. CONCLUSIÓN: Se desee o no, la historia de México de 1830 a 1915, es la historia del Soldado de la Patria o del Presidente de la República: Porfirio Díaz.
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